2017: montaña rusa

foto de Ian Schneider

Hace muchísimo que no te escribo, pero mi vida ha sido una montaña rusa desde la última vez, créeme.

Aunque ya es abril y parece que esté prohibido hacer balance del año anterior en este mes porque ya llegas bastante tarde (fíjate qué drama), lo voy a hacer igualmente, en un acto de rebeldía, así, a lo loco.

A nivel personal se dieron muchos cambios, uno de ellos fue tomar la difícil decisión de dejar mi trabajo como profesora de canto en rockschool valencia. Fue una lástima porque puse mucha ilusión, mucho esfuerzo y muchas ganas, pero cuando no se cumplen ciertos mínimos laborales hay que tomar decisiones (podría hablar extensamente de los motivos que me llevaron a dejar el centro, pero sería remover algo que mejor que permanezca quietecito. El tiempo al final lo pone todo en su lugar).

Puedo estar satisfecha de mi trabajo allí, me esforcé, invertí dinero en publicitar mis clases en el centro sin que nadie me lo pidiera e intenté mantener satisfechos a los alumnos (cosa que me consta conseguí en un 95% de ellos como mínimo). Recuerdo que dejé de ver a mi cantante favorita por ir a una cena de empresa, porque hacer piña lo consideraba más importante… He de admitir que de vez en cuando me arrepiento un poquito de aquella decisión xD.

Mientras terminaba mi trabajo allí, hice un estudio de viabilidad del negocio que quería montar en una zona concreta, me hice unas excel con el dinero que necesitaría como mínimo para pagar los gastos del negocio y empecé a buscar el sitio ideal (y asequible a mis posibilidades económicas) en el que montaría mi primera empresa: Lory RoxX Vocal Studio. La búsqueda no fue fácil: necesitaba un sitio pequeño, con buena ubicación y que no me costara un riñón. Se alinearon los planetas y lo encontré, concretamente a dos calles de mi casa (no necesitaría transporte público, un gasto menos, ¡bien!).

Así me encontré lo que era el baño xD

La ubicación era ideal y el precio era perfecto. Solo había una «pequeña» pega: estaba hecho polvo. Hacía mucho tiempo que ese bajo estaba cerrado, había una gotera (que afortunadamente solucionó el seguro del edificio muy rápido), el baño no cumplía con las medidas mínimas para que una silla de ruedas pudiera entrar en él y la instalación eléctrica estaba a medias. Además, en una parte del local no había falso techo ni suelo (diversión máxima). Así que nada, como no había presupuesto para que una empresa externa me hiciera la reforma, me arremangué y junto a tres valientes más, nos pusimos manos a la obra (nunca mejor dicho).

Esto serían las aulas

Aprendí a hacer de todo: cemento, poner azulejos, cortar hierros con radial, colocar parqué, hacer regatas… Fue… Instructivo jajaja.

Una vez estaba todo listo, faltaba lo más estresante: el papeleo. Contraté a una asesoría online (no quería tener que desplazarme cada cierto tiempo con las facturas. Existiendo dropbox ¿quién quiere perder el tiempo en eso? ), conseguí la memoria técnica que tendría que entregar en el ayuntamiento y me di de alta como autónoma para poder empezar.

Una vez estuvo todo, pude empezar a dar mis clases allí y, la verdad, me sorprendió la respuesta de mis antiguos alumnos y de los nuevos. Muchos se vinieron conmigo (algunos incluso viviendo lejos) y otros que no vinieron, me recomendaron a sus amigos, cosa que les tengo que agradecer (¡¡os quierooooo!!).

A día de hoy no me puedo quejar. En este negocio, como en muchos de características similares, hay temporadas altas y bajas, pero en general he superado mis espectativas. (Necesitaba unos siete alumnos para cubrir gastos y, a día de hoy, tras cuatro meses en activo, tengo más de 20).

Estoy contenta porque, al tener mi negocio tan cerca de casa, me puedo organizar para poder dar clase a esas personas que suelen trabajar a turnos y necesitan ir rotando cada semana, así que puedo ir y venir sin perder demasiado tiempo.

Me organizo los horarios como me interesa y tengo total flexibilidad para compaginarlo con Seventh Hell porque no tengo un horario fijo de apertura y cierre. Abro en función de si tengo clases o no (por cierto, tengo un montón de novedades infernales que te contaré en próximos posts, así que suscríbete al blog si no te las quieres perder 😉 ).

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